Hermosa suma de
casualidades en un mundo donde
las coincidencias no existen.
Distante llama de
luz oscura que ilumina un presente ya pasado.
Cercana noche que
cubre con su lúgubre manto los días.
Susurro de llanto
por el recuerdo de momentos felices,
grito animal que
despierta las noches.
Precisos son los
momentos de silencio donde del caos surge paz,
impertinentes los
pensamientos mundanos que alejan el paraíso.
Profundos los abismos
entre las miradas perdidas,
estrechos los caminos
donde los destinos se cruzan.
El brillo viajero
de una estrella muerta ya,
el faro que guiará
nuevas vidas a seguir pasos
sobre caminos separados.
El sonido mudo de
una voz ahogada entre gritos,
el consejero que entre
incoherencias nos dirá la verdad.
Caminos separados,
vidas entrelazadas.
Si la distancia es
una percepción de la materia,
esta sensación tan
cercana es una percepción del alma.
Hermosa suma de
casualidades en un mundo donde las coincidencias no existen...
jamás.

