ET SILUIT TERRA IN CONSPECTU EIUS

jueves, 17 de mayo de 2007

XXVIII

XXVIII

El trinar triste de un ave cayendo de la copa de un árbol
prepara a la tierra para un nuevo cuerpo sobre ella.

Los vientos lo golpeán,
las secas y muertas hojas caen sobre él.

Ya es tarde y aún me encuentro solo,
de rodillas esperando a la dulce dama vestida de negro
hace años q la espero y mi soledad ya afecta mi lucidez.

Mi bella y única compañía es tan sólo una estatua,
inerte, tan fría.

Su mirada viva sin embargo,
puede engañar al más astuto lobo y
su belleza enamorar a los jovenes corazones
... a mi me llena de temor,
he pasado tanto tiempo a su lado.

El día parece igual que los demás,
un abrasador sol que parece ser el verdugo de mis días aquí,
un despejado cielo, tan azul, tan monótono...
pero de pronto el viento y la tierra juegan conmigo,
lanzan sobre mi su cortés saludo, una ráfaga que me impide ver.

Mi mirada se turbó,
ahora la veo viva, hermosa.
Dulcemente recobra la movilidad robada por la piedra,
tímidamente baja de su pedestal dorado.
Aún desorientada
busca con esos ojos tan cautivantes y misteriosos algo familiar
...no hay nadie ahí, excepto ella y yo.

Ahora se dio cuenta, sabe que estoy ahí...
Las estaciones regresan a mí mi juventud
ahora sólo puedo verla a ella,
tan dulce, tan muerta.


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