ET SILUIT TERRA IN CONSPECTU EIUS

miércoles, 5 de septiembre de 2007

L

L

Ruidos recorren mi mente,
martillean incesantes mi conciencia.
¿Es que acaso el error cometido se hace más pesado en el silencio?
E incluso en esta habitación tan estrecha puedo ver el rostro de culpa en cada esquina
y aquel rostro me atormenta,
en la distancia tan sereno... ahora próximo tan tranquilo.

Apenas unos pasos,
y el límite imaginario de una culpa imaginaria ponen fin a mis deseos.
Apenas unos suspiros,
y manos llenas de culpa extrangulan mi esperanza.

¿Qué puedo hacer mientras espero?
Mis ojos están cansados,
mis oídos no escuchan nada más que murmuros de remordimiento.
El olor en esta celda es tan fétido... y tan sólo yo estoy aquí.
¡Qué pesadas son estas cadenas!
... o que cansados están mis huesos.

Ruidos recorren mi mente
y una vieja troba casi olvidada canta dentro de mí.
¿Es que acaso los años pasan más rápido en el silencio
o es que en el silencio muero más de prisa?
Puedo ver un rostro... ya no es la culpa
... debe ser la muerte.


XLIX

XLIX

Volaron muchas aves hacia el sur,
volaron muchas aves siguiendo al Sol.
A su abrazo cálido y a su brillante mirada.
Llegaron los fríos vientos del norte,
cayeron las nubes del cielo,
se echaron las hojas al viento.
Se oyeron muchas voces, pero de pronto... silencio.

De la celeste bóveda cayeron relámpagos,
y en todas direcciones se escucharon los truenos.
Desde el centro de la Tierra despertaron abruptamente las llamas
y lenguas de fuego se elevaron desafiantes al Sol.
Y aunque los caminos permanecían intactos, nadie transitaba por ellos.

En medio del caos buscaba aquella señal en todo.
Busqué con desesperación pero, no hallé nada.
Disimulé cubierto por la mirada de la dama de velo nocturno
y la soledad llegó... brotaron saladas gotas,
surcaron viejas grietas de un desierto olvidado por todos.
De pronto un ahogado gemido pero, nadie escuchó.